ERASE UNA VEZ...




Muchas sesiones de yoga las termina el profesor leyéndonos un cuento. A todos nos gusta que nos lean y es un placer escuchar e imaginar la historia que te van contando pero a veces me quedo con la sensación de que se me han escapado algunas ideas, alguna lectura más profunda. En esos momentos pienso que mi cerebro está demasiado relajado y tengo “fugas”. En otras ocasiones nos da el cuento por escrito y lo sigo releyendo, subrayando y saboreándolo poco a poco. De esta manera me he ido aficionando a la lectura de este tipo de relatos.

Hace unos días me prestaron un libro de este estilo “La culpa es de la vaca” y además de una recopilación de cuentos el libro tiene una introducción que a mí personalmente me ha enseñado mucho y he decidido compartirlo con mis compañeros y compañeras practicantes de yoga.

HAY TRES MODOS DE LEER CUENTOS:

  • Leer un cuento una sola vez y pasar al siguiente. Este modo de leer sirve únicamente de entretenimiento.
  • Leer un cuento dos veces, reflexionar sobre él y aplicarlo a la vida propia. Es una especie de teología que puede practicarse con bastante provecho en grupos reducidos en los que cada miembro comparte con los demás las reflexiones que el cuento le ha suscitado. Lo que origina entonces es un “círculo teológico”
  • Volver a leer el cuento después de haber reflexionado sobre él. Crear un silencio interior y dejar que el cuento revele a uno su profundo significado interno que vá más allá de las palabras y las reflexiones. Esto lleva progresivamente a adquirir una especie de sensibilidad para lo místico. 
  • Se puede tener presente el cuento todo el día y dejar que su fragancia o su melodía le ronde a uno. Puede ocurrir que según las necesidades emocionales de cada uno y en determinadas circunstancias de la vida, recurras a un cuento en concreto que te ayude a situarte en ese momento.
  • Es preciso dejar hablar al corazón y no al cerebro. Una advertencia, cada uno tiene que aplicarse el cuento a sí mismo y no a cualquier persona pues en lugar de enriquecerte te puede hacer daño. ES UN TRABAJO PERSONAL. Cada uno de nosotros tiene que descubrir su propio significado desde donde él o ella están.

Uno de estos últimos “relatos” que entró con fuerza en mi corazón me lo encontré casualmente escrito en una pizarra en un bar de Hondarribi. Justo me decía aquello que yo necesitaba en ese instante. ¿solo habría sido una casualidad?

En la pizarra ponía:

Vive, no mires atrás, disfruta, no te preocupes, ilusiona, descubre, sonríe, divierte, decide, habla, goza, celebra, impresiona, convive, no dudes, sufre y aprende, reacciona, da, equivócate, siente, sueña, imagina, y…… por supuesto, no te arrepientas!!


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